Pájaros en la cabeza

Nacho no era feliz. Pero lo parecía.

Un día hizo recuento de las miserias esparcidas por los cajones, armarios, entre páginas de libros, etc. y descubrió que sólo guardaba momentos felices. Que los tristes no tenían forma ni color ni olor. Que solo estaban en su cabeza. Y que de haberlos materializado necesitaría un almacén industrial. Menos mal.

También se dio cuenta que todos formaban parte del pasado. Que el presente era tranquilo como las aguas de un estanque. Un estanque.

Pero ¿y feliz?

Pero lo parecía. Estanque.

Metió en una maleta las miserias (le fue fácil, ya las tenía inventariadas y ordenadas), y se marchó.

Sabía que dejaba gente atrás, y que estaba clavando puñales mortales. Y aún así.

Al día siguiente recibió una llamada.

Había sido citado a juicio por asesinar a puñaladas a otra persona. Lo sabía, tarde o temprano tenía que llegar la llamada. Nunca juzgaba y no le gustaba que lo juzgaran, pero era consciente de que apuñalar es lo suficientemente grave como para asumir su parte de culpa.

Pasaron los días y se presentó ante el juez.

– No entiendo porqué, Nacho.
– No era feliz.
– No lo parecía.
– Tampoco era infeliz.
– Has matado, ¿eres consciente?
– Sí, soy y fui consciente. Pero tenía que elegir entre vivir mi vida o la de otra persona. No me quedó otra opción. Siento el dolor causado. También creo en la reencarnación. Se lo puedo explicar en primera persona, si quiere.
– La vida no es de color de rosa, como tú la imaginas.
– La vida es una mierda, señor juez, eso es. Sólo trato de buscar la felicidad antes de que acabe.
– Tienes muchos pájaros en la cabeza, Nacho.
– No pienso lo mismo. Y en todo caso, los pájaros no pueden estar enjaulados. Están diseñados genéticamente para volar. Por eso las alas.
– Este tribunal aconseja que sea valorado por un especialista médico para evaluar sus capacidades.
– Gracias señoría, lo tendré en cuenta.
– Se le condena al destierro y al ostracismo de por vida. No quiero volver a verte por aquí Nacho.
– ¿Algo más, señoría?
– Nada más, se levanta la sesión. Puedes marchar. Debes.

Mazazo y aparte.

Enseguida se hizo con un techo y un colchón. Y una nueva vida.

Y pasaron los meses.
Y pasaron los años.
Y ya hace mucho que no sé nada de él.

Supongo que sigue cumpliendo su condena. Desterrado pero buscando la felicidad, como él quería. Hay puertas que se cierran para siempre, y otras que una vez que se abren son difíciles de cerrar.

El puto Nacho… (sonrío al escribirlo)

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4 respuestas a Pájaros en la cabeza

  1. El caso es salir puede que el dia de hoy no fuera bueno pero ¿y mañana?te sigo!un besito

  2. Eres bueno, solo te puedo decir eso.Felicidades por tus letras.Un saludo

  3. Vorena Pullo dijo:

    Siempre he pensado que deberías dedicarte más a escribir. Se te da de puta madre. NO ES NOVEDAD.

  4. Alfrego dijo:

    Gracias (Guiño guiño sonrisa)

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