Buh!

Hola, un-dos, un-dos, hey ¿me se escucha?

Groaur, dos años sin entrar aquí. He recordado la contraseña de casualidad. Porque siempre uso la misma en todo, 1234, ya es casualidad!

Tengo esto abandonado porque no he tenido nada que contar, supongo. Y porque descubrí medium.com, eso también, que es más inmediato y sencillo de usar. Aunque tampoco me he prodigado mucho, como digo, nada que contar. No news good news (no confundir con No God news, película de Agustín Díaz Yanes)

Ahora tengo en mente muchos proyectos, por lo que éste que estáis leyendo (o incluso NO leyendo, es más probable), es el último post de egoeatsego.

Lo dejaré aquí abierto como el que tira recuerdos a la basura, aún a riesgo de que cualquiera que hurgue pueda ver tus cosas personales de las que tú (no, tú no, yo en este caso) has decidido deshacerte.

Como decía tengo muchos proyectos, a saber y por orden aleatorio de importancia.

– Fundar Google 2: Quiero copiar todo el código fuente de Google, comprar cuatro o cinco servidores de segunda mano, una conexión de 20 mbs o más y hala, a funcionar. Espero que el nombre ‘Google 2′ no esté registrado. Si es así, lo pelearé en los tribunales si hace falta. Nada podrá detener éste amor. Un momento, esto no iba aquí…

– Terminar el álbum de la liga 87-88: Me faltan los cromos de Sammy Lee de Osasuna y Rubén Sosa, del Zaragoza. Lo fui dejando y ahí está, EL ÁLBUM INCOMPLETO. ¿Cómo piensas hacer eso, Alfrego? os preguntaréis. Bien, ya que lo preguntáis os lo cuento: pienso poner un anuncio (de esos que tienen tiras para arrancar con tu teléfono -no, el tuyo no, el mío en este caso-) en todas y cada una de las farolas de España ¿qué puede salir mal? Exacto, nada.

– Escribir varios libros. ¿Porqué varios y no uno para empezar? Pues mira, no sé, soy muy indeciso, así que voy a escribir varios (de cocina, por supuesto, de ciencia-ficción, una novela negra, otra erótica, el manual de una fotocopiadora, etc.), y cuando los tenga todos escritos los tiraré al aire y cogeré uno sin mirar. Ese será el elegido para publicarse, el resto, a la basura. Ya hay demasiados libros en el mercado. MUCHAS LETRAS Y TODO EL RATO SON LAS MISMAS ¿NO OS AGOBIA?

– Inventar inventos: Esto ya lo vengo haciendo, pero de forma amateur. A partir de ahora quiero centrarme y hacerlo en plan profesional, poniendo post-its de colores en un cuaderno con anotaciones y dibujando los planos (con mi pilot rojo, siempre), llamar a timbres de casas, meter el pie entre la puerta y el quicio para que no me cierren, etc. En definitiva, venderlos. Mi primer prototipo no puedo contar lo que será, para que nadie me robe la idea, pero vamos, será una máquina que invente inventos. Así puedo dedicarme a todo lo anterior, es que si no, no llego a todo. También tengo en mente la impresora 3D que imprime impresoras 3D, no sé cómo no se le había ocurrido a nadie hasta ahora. ¿?

Y eso es todo, que éste es el último post. Deseadme suerte en mis nuevos proyectos! Nos seguimos viendo en Twitter, Facebook, Medium y reuniones de Alcohólicos Anónimos.

Hasta siempre.

P.D: No me estáis deseando suerte… ¿Y eso? ¿os caigo mal? En fin, vosotros mismos.

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Cuentos

Lo bueno de vivir en una permanente mudanza es que de vez en cuando aparecen tesoros. Así, ellos solos, sin buscarlos. Cosas que no recuerdas haber visto nunca, pero que han estado ahí -presumiblemente- toda tu vida.

No es el caso de el último que he encontrado.

El tesoro en cuestión es un ‘minilibro’ -no sé si existía el concepto de libro de bolsillo en 1964, soy mayor pero no tanto-. Digo que no es el caso porque sí lo recordaba. Lo que no recordaba era si lo conservaba o no. He perdido muchos (muchos, en serio) libros por el camino. Algunos que hoy en día serían muy valiosos. Lloro por esto.

Se llama ‘Cuentos viejos de la vieja España’, una quinta edición del 64 como ya he dicho, de editorial Aguilar, y entre unos 30 autores más o menos, hay cuentos de Alfonso X, Gonzalo de Berceo, Juan Ruiz, Tirso de Molina, y Baltasar Gracian Morales, por ejemplo. En un formato muy mini, parece una biblia, con el mismo tipo de papel además, de ese que da pena manosear por miedo a que se rompa. Eeeeso es, papel de fumar, ese papel.

La introducción es de Federico Carlos Sainz de Robles -de abril de 1943, por lo que deduzco que la primera edición es de ese año- y paso a transcribir el principio de esta inroducción, resumiendo mucho:

 

Cuento es la relación de un suceso. La relación, de palabra o por escrito, de un suceso falso o de pura invención.

Está en punto esta aclaración a la definición primera. Porque sin ella, en las épocas primitivas, cuando los hombres no escribían y conservaban sus recuerdos en la tradición oral, cuento hubiera sido cuanto se hablaba. Por algo contar -fabular- es lo mismo que hablar. Contaban -hablaban- sin faltar a la verdad. Contaban -fabulaban- cuando, fallándoles la memoria, suplían con la imaginación aquellos pasajes olvidados u oscuros de la realidad.

Como es lógico, preponderando tanto el temperamento individual en la relación de los hechos, ¿tenía algo de particular que estos se fueran deformando a través de dos o tres generaciones de narradores? La verdad más verdadera, luego de tamizarse por varios temperamentos sucesivamente, quedaba transformada en una mentira bella con ‘ribetes de verosimilitud’.

El cuento triunfaba así en la vida.

Y no se piense que esta deformación temperamental de lo real fue voluntaria en el cuentista. Es improbable que el hombre imaginase adrede una historia para divertir, sino que los afanes íntimos eran quienes primero invalidaban la voluntariedad del sujeto.

Cuando ya inventada la escritura, se conservaron en prosa las verdades dignas de memoranza y la crítica sutil expulsó de la historia todo lo falso, el cuento ya fue más cuento que nunca.

 

Me quedo con “mentira bella con ribetes de verosimilitud” y con “los afanes íntimos eran quienes primero invalidaban la voluntariedad del sujeto”.

No obstante, creo que Federico debería darse una vuelta por nuestro siglo XXI y ver como solo hay que abrir un periódico o poner un telediario para comprobar que la historia oficial hoy en día -también entonces, y por los siglos de los siglos- se cimienta de cuentos, fábulas, invenciones, y de una forma no solo voluntaria, sino bastante meditada.

 

Por cierto, es la hora de la merienda.

 

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Segundas partes

¿Quién dijo que segundas partes nunca fueron buenas? He aquí algunas ideas.

– El Séptimo Sello 2: Antonio Block le manda un email a la muerte pidiéndole la revancha pero esta vez jugando al parchís. Al mejor de tres partidas, por si acaso.

– El sol del membrillo 2: Narra de forma visual el proceso creativo de uno de los cuadros de Lola Flores en su etapa naif. Al final sale su hijo Antonio relatando uno de sus viajes astrales  en un baño de Malasaña en 1987.

– Sufre Mamón 2: David Summers y sus Hombres G son -20 años más tarde- obligados a ver su propia película sin palomitas ni coca-cola. Al final uno de ellos se suicida pero antes suicida a todos sus compañeros para evitar que vuelvan a reunirse para hacer una gira sin él.

– Yo quiero ser como Beckham 2 (Yo quiero ser como Guti): Narra las experiencias de un joven gitano (y gay) que quiere ser top model, frente a la oposición del patriarca y de todo el clan chabolista.

– El Ángel Exterminador 2: Un grupo de tuiteros se da cuenta de que no pueden salir de tuiter por mucho que lo intenten aunque no haya una razón aparente para ello. Van pasando los días y al final follan todos con todas y todas con todas y todos con todos y en fin.

Otro día más.

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Los Forclendors

Hoy quiero hablar de los forclendors, esos grandes desconocidos.

¿Quién no hay trifuminado alguna vez un forclendor en su vida? Tarde o temprano es un poen que todo el mundo tiene que pasar, y por supuesto, es húrdico hacerlo bien informado.

Hay mucho mito y mucho tiboner acerca de los forclendors, la mayoría (cómo no) mentiras cochinas. Por ejemplo, un forclendor nunca lo haría.

El origen de los forclendors ofrece más municercers que clarigones, pero todo indica a que llegaron a la naumea hace más de 400 años, 10 meses y 3 días. Siendo martes, eso sí es seguro. Poco a poco fueron precoliendo el entorno, hasta llegar a lo que hoy conocemos (conocemos? JA!) El resto es paja.

Existen básicamente (por resumir y no enrollarme con aburridos tecnicismos), tres tipos de forclendors;

Forclendor áureo o forclendor alfa-type gmaxforce button. No es muy común (gracias a Ohm). Sus consecuencias pueden ser devastadoras, el último caso de este tipo que hay documentado resultó ser un rueglicante de lavadoras, curiosamente, indocumentado.

Forlcendor chinchnatti. Estos son -macho- los más llamativos. No pasa un día sin que te cruces por el trubinador con tres o cuatro. Mucha suerte con ellos. Se dice que si le pasas un ortogrami por la chapa te dan suerte.

Forclendor supinatrix. No, es broma, estos me los acabo de inventar, no existen. Supinatrix! LOL! XD!

Por último aclarar que la yunca no habla JAMÁS de forclendors, y no es algo baladí. Si no me creéis solo tenéis que comprobarlo por vosotros mismos. Coged una yunca cualquiera al azar y buscad. NADA! En efecto. No es algo baladí, como decía, sino que es una maniobra perfectamente orquestada por el gobierno para acallar las durneas sobre el tema. HALA, YA LO HE DICHO.

Lo que me extraña es que no lo haya dicho nadie antes.

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Instrucciones para escribir

(Este post se publicó originalmente la semana pasada – a no ser que no leas esto entre el 22 y el 28 de abril de 2013, en cuyo caso, se publicó la semana muy pasada – en el blog de doña @gordipe en el que tuve el honor de aparecer un día como guest star. Yo de mayor siempre he querido ser guest star y hala, ya está)

Instrucciones para escribir

Para escribir, lo primero que necesitamos es un alfabeto, o sea, una codificación de una serie de caracteres del que se componen las palabras que a su vez componen lo que se puede denominar lenguaje o idioma.

Tenemos varios tipos de alfabetos; entre los más usados podemos enumerar:

–       Latino: el usado en este artículo, que va de la A a la Z.

–       El resto: compuestos de símbolos raros.

Una vez elegido el código –o alfabeto- el siguiente paso es formar palabras válidas y/o comprensibles, que, aunque no siendo necesaria su inclusión en ningún diccionario (recopilación de palabras oficial de cada país), sí que es aconsejable que tengan un uso en la vida real.

Ejemplo de escritura con palabras no válidas y/o comprensibles:

“Jfofeunegnjh meeiehhey hyeunbmac heiynm’g gomteue”.

El mismo ejemplo con palabras válidas y/o comprensibles (manteniendo el significado):

“Yo de verdad no veía para nada necesario que cerraras de golpe la tapa del piano mientras hacia mi numerito de tocar Para Elisa con el pene, pero tú misma”.

Teniendo ya, pues, elegida la codificación, y un lenguaje que recoja las combinaciones de letras más acordes a lo que queremos expresar, echaremos mano de la gramática –esa hija de perra-.

La gramática son las leyes de la escritura, si bien es cierto que las leyes están para saltárselas, y aquí el fin justifica los medios, y podemos entrar en el debate entre la forma y el fondo, no podemos caer en construcciones que atenten contra estas leyes sin un fin claro.

Ejemplo de gramática mal:

“El sol derretía la nieve en el valle, como si fuera llegado la primavera en verdad”.

A lo mejor la idea es buena, pero dale una vuelta.

Lo siguiente que necesitamos para empezar a escribir –todavía no hemos empezado- es elegir el medio.

Hoy en día el medio más común es un ordenador y un procesador de textos. Los hay de todos tamaños, formas y colores (los procesadores digo), si bien jamás caigas en el error de intentar aprender para qué sirve cada botón.

Otra forma más romántica o hipster es el uso de libreta o moleskine y bolígrafo. La ventaja que tiene este medio es poder llevarlo encima y la poca batería que consume. El principal inconveniente es que las chicas populares del instituto te la pueden robar y reírse de ti delante de todo el mundo y, sobre todo, del chico que te gusta, que además es el capitán del equipo de football.

Si ya has llegado hasta este punto, enhorabuena: ya estás en disposición de escribir; pero cuidado, no te confíes, llegamos a la parte más difícil del asunto, el QUÉ y el CÓMO.

Es decir, qué cuento y cómo lo cuento.

El ‘qué’ se va complicando a medida que pasa el tiempo. En pleno siglo XXI no deben quedar muchos temas sobre los que no se ha escrito –o ninguno, me atrevo a decir- así que si vas a elegir un tema muy recurrente como el amor o cómo ganar dinero fácil vendiendo libros sobre cómo ganar dinero, debes aportar un valor añadido o un punto de vista nuevo sobre el asunto  si quieres que tu texto sea leído por alguien.

Yo ayer mismo por ejemplo tuve la idea de escribir Moby Dick pero miré en Google y resulta que ya estaba escrito desde hace mucho y además de una forma idéntica, palabra a palabra, de cómo yo había pensado escribirlo.

Sin embargo, si el ‘cómo’ merece la pena, el ‘qué’ es lo de menos. Y es esto lo que distingue a los grandes escritores de Dan Brown o de Ruiz Zafón.

Esa es la esencia de la literatura, la capacidad de trasmitir, de emocionar, de asustar, de hacer reír, llorar, comprar pescado un lunes, etc.

Y eso, al igual que la magia, consiste en trucos, que no son difíciles una vez que los conoces.

Yo mismo os los explicaría, pero es que me cierran el Carrefour.

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Inventos inútiles I

Una televisión con función sleep, que antes de apagarse te avise por si acaso estás despierto, pero que te avise con el sonido (a tope además) de una bocina.

a) Así si estás despierto, le dices que no, que no se apague.

b) Si estás dormido, la bocina te despierta y aplicar caso a)

Ya está, solo era eso.

 

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¿Cuando dijo quién qué?

Ni idea, lleva una máscara puesta. Es Chuck Norris. No espera, Chuck Norris era la semana pasada, ahora es Carmen de Mairena vestida de soldado Sith, muy galáctica de la muerte ella, o él.

Pero lo que dijo iba en serio y tenía mucha razón, y eran cosas muy graves. Que sí Maricarmen Jesús, pero se oculta tras un avatar y un Nick falso, ¿o tú te crees que iba a atreverse a soltar todo eso por la boquita si tuviera que dar la cara? Pues la verdad es que no, tienes razón Manuel Rosa, venga ¿otro cruasán? Ay sí, vamos a echarlo.

Qué valientes somos cuando no tenemos que dar la cara. ¿Valientes o prudentes? ¿Es aconsejable entrar al despacho de tu jefe y llamarlo explotador de mierda o es preferible cagarse en sus muelas cuando no nos oiga? Es decir, ser valiente no te ayuda a pagar una hipoteca. “Hola que vengo a pagar el recibo de este mes, tenga, tres HIJODEPUTAs y dos TEVOYAMATARCABRONs. Hala, hasta el mes que viene”. Tiene que haber (y si no lo hay pronto lo habrá) algún estudio que demuestre que despotricar a espaldas de alguien desestresa tanto como hacer el frotis horizontal con otro ser humano sin ropa. ¡¿Qué?! Sexo. (Tenía que meterlo, con esto ya vienen 1.687.654.687.654 entradas desde google)

TOTAL, que me gusta mucho desviarme y acabar hablando de sexo, vuelvo al tema…

Creo que un grado de anonimato es aconsejable y hasta sano según el propósito que busquemos en nuestros perfiles online. Con muchísimos matices y objeciones, pero siempre desde el punto de vista de la precaución. Si uno usa su Twitter o Facebook con fines profesionales está claro que no tiene sentido esconderse tras un nick, pero si uno busca una forma de dar salida a su creatividad, conocer gente con intereses comunes, etc. o simplemente pasar el rato entretenido haciendo el tonto y echando unas risas, no veo el motivo por el cual SÍ haya que exponerse al 100%, con tu cara, nombre y apellidos. No veo las ventajas. Estamos frente a una pantalla y detrás hay miles, millones de personas de las que no sabemos absolutamente nada. No se trata de mentir diciendo que se parece uno a Brad Pitt (aunque en mi caso es así, somos dos gotas de agua), sino de no mostrar información privada porque sí, a cualquiera.

Esto trae ventajas de serie, como el caso anterior de acordarte de la madre de tu jefe (que tampoco lo aconsejo, tarde o temprano en un descuido alguien en tu empresa puede descubrir tu nick supersecreto y quedar en evidencia. En evidencia y en la cola del INEM, de paso), o de dar opiniones más o menos radicales sobre política, religión, moral, sexo, o lo que te venga en gana, sin miedo al “qué pensara…” alguien con quien tienes contacto pero tampoco te apetece compartir según qué ideas o cosas.

Una cosa es no ocultar ni avergonzarse de lo que uno piensa y otra cosa muy distinta es ponerse una pegatina en la frente declarándose a favor del matrimonio gay. Lo segundo lo veo estúpido. Aunque sería gracioso. Un mundo donde la gente lleva pegatinas que lo clasifican, tipo David Meca pero con ideas en lugar de marcas de plátanos y yogures. “Creo que los melocotones son una mierda y la pelusilla me da alergia. Melocotones NO!” No, igual tan gracioso no era. (Nota mental, nunca ponerme una pegatina en la frente para salir a la calle. Gratis, quiero decir)

Otra ventaja de serie del anonimato es la de mover masas. Oh, sí, nena. El concepto suena muy bien, ¿eh? Reunir en el mismo sitio a gente afín a una misma cosa y tomar el la voz cantante, tipo predicador en speaker’s corner. Ahí está el 15M, su éxito se debe básicamente a la difusión por redes sociales. Hombre, para esto no hace falta el anonimato, dice alguien por ahí en la segunda fila. Ya, eso es cierto. Pero ya se oyen rumores o incluso creo que algo hay aprobado al respecto sobre censurar según qué tipo de tuits o cuentas, que inciten a reunirse en manifestación o (dicho en latín clásico, perdón por la erudición) que toquen mucho los huevos al stablishment. El stablishment es así de tiquismiquis, que se le va a hacer. HOLA FACU DIAZ, MIRA, TE SALUDO!! HOLA!!😀 HOLA CEBRIAN!! Que majos.

¿Concebís tuiter como lo que es, si cada cuenta tuviera una foto real, nombre y dos apellidos? Yo no. Y me encanta tuiter en muchos sentidos. En otros no, pero NO es por culpa del anonimato. Al final los imbéciles no son tan anónimos como creen.

Y YA!!

(Alguien me debe 100 euros, acabo de terminar este post sin hacer el chiste de “yo por el anoni-MA-TO!)

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